Bares de jazz de Monterey — Jazz, costa, Cannery Row — Guía «Tracks & Tales»

Bares de jazz de Monterey — Jazz, costa, Cannery Row — Guía «Tracks & Tales»

Allí donde el aire del Pacífico trae consigo aromas a metal, sal y notas tardías.

Por Rafi Mercer

Monterey escucha con el aroma a sal en el aire.

Esta no es una ciudad que se anuncie a bombo y platillo. Se va revelando poco a poco: el Pacífico rompiendo contra las rocas, el antiguo recuerdo industrial de Cannery Row, la huella literaria de Steinbeck, el aire fresco de la tarde que llega desde la bahía. Aquí, el sonido no se percibe como algo separado del lugar. Da la sensación de estar integrado en él desde siempre.

Para un viajero amante de la música, Monterey es importante porque el jazz ya ha dejado su huella en la ciudad. El Festival de Jazz de Monterey comenzó en 1958 y sigue siendo uno de los grandes encuentros de jazz de larga tradición en Estados Unidos, convirtiendo a la ciudad en un punto de encuentro para la improvisación, la memoria y la seriedad musical. Pero lo más interesante no es solo el festival en sí mismo, sino lo que esa historia aporta a la ciudad: la sensación de que escuchar puede ser algo público, generoso y compartido.

Si das un paseo por Cannery Row, notarás que el lugar tiene un ritmo peculiar. Las antiguas fábricas de sardinas, el ir y venir de los turistas, el olor a mar, las gaviotas sobrevolando, el acuario cercano y, más allá de todo ello, el azul más oscuro de la bahía. Monterey siempre ha sabido combinar la industria y la belleza. Esa tensión encaja con el jazz. Y también con los discos. Una nota puede ser pulida y áspera al mismo tiempo.

Los mejores espacios para escuchar música aquí no tendrán que imitar a Tokio ni a Nueva York. Monterey tiene su propio estilo: costero, reflexivo, pausado, un poco marcado por el viento. Una buena sala aquí sabría apreciar el silencio entre las canciones. Sabría que la primera copa importa menos que el primer disco. Dejaría que una línea de piano de Bill Evans conviviera con el sonido del océano ahí fuera.

Por eso Monterey tiene que estar en el mapa de Tracks & Tales. No porque esté todavía repleto de bares musicales evidentes, sino porque su cultura ya está preparada para ellos. Jazz, literatura, aire marino, conversaciones hasta altas horas de la noche, locales pequeños y la certeza de que la música puede cambiar el ambiente de un lugar.

Lugares que hay que conocer

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En Monterey, la música parece llegar con la marea y, después de que se desvanezca la última nota, permanece en algún rincón de la habitación.

Rafi Mercer escribe sobre los espacios en los que la música es importante.
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