Avishai Cohen — At Home (2015)
Por Rafi Mercer
Se necesita una seguridad especial para grabar un álbum tan tranquilo como este. No la seguridad que da el virtuosismo o la rapidez, sino la de confiar en el tono, la respiración y la moderación. «At Home» se basa en ese tipo de seguridad, la que no surge de la necesidad de hacerse oír, sino de saber cuándo detenerse.
Avishai Cohen siempre ha sido un trompetista con una voz distintiva, pero en este disco esa voz se reduce a lo esencial. El sonido es íntimo, casi coloquial. Se oye cómo el aire atraviesa el metal. Se oye la vacilación. Se oye la reflexión. No se trata de la trompeta como declaración, sino de la trompeta como presencia.

Gran parte del álbum se desarrolla a modo de diálogo, sobre todo con el saxofón de Mark Turner. La relación entre ambos no se percibe tanto como la de solista y acompañante, sino más bien como la de dos personas que comparten la misma habitación, ajustando su volumen de forma instintiva y dejando espacio cuando el momento lo requiere. Hay aquí una sensibilidad mutua que constituye el núcleo emocional del disco. Nada se impone. Nada compite.
Lo que más admiro de *At Home* es su paciencia. Las canciones pueden desarrollarse y respirar, no porque sean largas, sino porque no se precipitan. El silencio se trata como parte de la composición, en lugar de como un vacío que hay que llenar. En las salas de escucha, este es el tipo de disco que cambia la forma en que la gente se sienta: los hombros se relajan, las conversaciones se van apagando y la atención se concentra.
En cuanto al sonido, es toda una lección de sutileza. La grabación capta la fragilidad de los instrumentos sin exageraciones. En un buen equipo, el detalle de los medios es exquisito. Aquí no hace falta subir el volumen; de hecho, el álbum se disfruta más a bajo volumen. Se va revelando poco a poco, como una habitación que va enfocándose a medida que los ojos se acostumbran a la luz.
En el contexto más amplio de la obra de Cohen, *At Home* se percibe como un momento de llegada sin carácter definitivo. No resuelve las preguntas; las mantiene en suspenso. Da la sensación de que la música está escuchando a su vez al oyente, a la espera de ver cuánta atención se le presta. Esa cualidad es poco común, y es la razón por la que este álbum se ha convertido en un auténtico referente para los amantes del jazz moderno.
Este no es un disco para distraerse. Es un disco para las noches, para la tranquilidad, para esos momentos en los que te das cuenta de que lo más poderoso que puede hacer la música es, sencillamente, acompañarte.
Rafi Mercer escribe sobre los espacios en los que la música es importante.
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