Idris Muhammad – Turn This Mutha Out (1977)

Idris Muhammad – Turn This Mutha Out (1977)

Por Rafi Mercer

Hay discos que llegan a tu vida sin pompa ni boato. Sin recomendaciones, sin artículos en revistas, sin listas de reproducción seleccionadas que te guíen. Simplemente te topas con ellos, casi por casualidad, y de repente se abre una puerta cuya existencia ni siquiera conocías. «Turn This Mutha Out», de Idris Muhammad, fue ese disco para mí. No recuerdo cómo lo encontré —quizá en una tienda de discos polvorienta, o metido entre un montón de vinilos de algún origen ya olvidado—, pero sí recuerdo lo que sentí la primera vez que la aguja tocó el disco. Una mañana de domingo, con el cielo despejado, la luz del sol inundando el suelo, y este disco llenando la habitación con un ritmo tan natural que parecía que el día se hubiera escrito para él.

Publicado en 1977 por Kudu Records, el álbum se sitúa de lleno en ese espacio eléctrico donde el jazz, el funk y la música disco se fusionaron. Idris Muhammad ya era por entonces uno de los bateristas más respetados del panorama musical, tras haberse curtido en el R&B de Nueva Orleans antes de convertirse en un músico de sesión imprescindible en los mundos del hard bop y el soul-jazz. Pero aquí, dando un paso al frente como líder de la banda, creó un disco que fue más allá de marcar el ritmo. Definió un momento.

La canción que da título al álbum, «Turn This Mutha Out», es exactamente lo que promete. Un tema funk trepidante, desenfadado e irresistible, con una línea de bajo firme como un alambre de acero, los metales marcando el ritmo como letreros de neón e Idris mismo sujetando todo el conjunto con una batería que suena a la vez metronómica y llena de vida. Su ritmo no se precipita; insiste. Es música hecha para moverse, ya sea en una pista de baile, en un bar o simplemente cruzando la cocina para poner la tetera al fuego.

Pero el álbum no se limita a la potencia del funk. También hay sutileza. «Crab Apple» se desliza hacia un espacio más ligero y con toques de jazz, con líneas de guitarra que se enroscan sobre el ritmo como el humo. «Moon Hymn» muestra las raíces de Idris en Nueva Orleans con su pulso ondulante, casi al estilo de una «second line», mientras que «Could Heaven Ever Be Like This» —posiblemente la joya de la corona del álbum— es una obra maestra del disco cósmico. Con sus voces elevadas, sus exuberantes cuerdas y su arreglo expansivo, convierte la habitación en una catedral del groove. Ponla un domingo por la mañana y la propia luz del sol parece moverse de otra manera, refractándose en los cristales al compás del ritmo.

Desde el punto de vista musical, «Turn This Mutha Out» es un ejemplo paradigmático del arte del baterista como líder de la banda. Idris Muhammad sabía que el ritmo no es solo un fondo; es la arquitectura. Cada tema se construye desde cero, con la batería como base y el resto de elementos arreglados teniendo esto en cuenta. Para los oyentes más jóvenes, especialmente en el panorama musical actual, tan fragmentado en géneros, el álbum muestra cómo el groove puede ser a la vez funcional y trascendente. Te da ganas de moverte, pero también te hace escuchar.

En los bares de música, este disco es una de esas armas secretas que tanto gustan a los selectores. Los temas menos conocidos hacen las delicias de los cazadores de tesoros, mientras que el ritmo es tan universal que incluso los oyentes ocasionales se sorprenden a sí mismos asintiendo con la cabeza sin siquiera darse cuenta. En un equipo bien ajustado, se aprecian detalles que de otro modo podrían pasarse por alto: el chasquido de la caja de Idris, el brillo del charles, la forma en que el bajo encaja con su bombo como engranajes que se entrelazan. La mezcla es cálida, redonda y perfecta para el vinilo.

Lo que más inspira es el equilibrio entre lo terrenal y lo sublime. Idris Muhammad nunca buscó la ostentación por el simple hecho de hacerlo. Su forma de tocar la batería se basaba en el sentimiento, en el pulso, en lo que significaba «llevar el peso de una sala». Y eso es exactamente lo que hace este disco. Te transporta a través de distintos estados de ánimo —desde lo festivo hasta lo reflexivo— con la confianza inquebrantable de un líder de banda que sabe exactamente adónde va.

Para mí, este álbum se ha convertido en un ritual musical. Las mañanas en las que el cielo está despejado y el día parece prometedor, «Turn This Mutha Out» es la banda sonora perfecta. No es exigente, pero nunca queda relegado a un segundo plano. Te recuerda que la alegría puede integrarse en el ritmo, que el groove puede ser una forma de claridad.

En el sentido que le da «Tracks & Tales», este álbum tiene su lugar en la estantería de la escucha, no solo como una pieza histórica, sino como un recordatorio de lo que puede ser la escucha profunda. A veces no se trata de complejidad ni de densidad. A veces se trata de dejar que un ritmo se te meta en los huesos, de dejar que la luz del sol y el ritmo se sincronicen, de dejar que la música sea a la vez cotidiana y trascendente.

Pon el disco «Could Heaven Ever Be Like This» y deja que el día siga su curso. Idris Muhammad se encargará del resto.

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