Midori Takada y Jakob Bro – Hasta que te conocí (2025)

Midori Takada y Jakob Bro – Hasta que te conocí (2025)

Por Rafi Mercer

Hay encuentros que no hacen ruido cuando se producen, sino que crean un espacio. «Until I Met You», la colaboración de 2025 entre la percusionista Midori Takada y el guitarrista danés Jakob Bro, es uno de esos encuentros que se perciben como una larga respiración compartida. No se trata de un dúo en el sentido convencional. Es un estado compartido: dos músicos que dan forma al mismo aire, confiando en que el silencio transmita lo que las palabras nunca podrían.

Takada siempre ha considerado el ritmo como una forma de meditación. Bro, con su sonido de guitarra translúcido, toca como si pintara con luz. Aquí, ambos se encuentran en un punto intermedio: un lugar sin fronteras entre la resonancia y la liberación. El disco comienza en silencio: un único tono de campana, seguido de un tenue destello de guitarra. Sin prisas, sin introducción. Solo presencia. Se nota que los primeros segundos lo deciden todo.

A medida que avanza el disco, la percusión y las cuerdas orbitan unas alrededor de otras con una suave gravedad. La marimba y las campanas de templo de Takada conforman la arquitectura; la guitarra de Bro se mueve como el tiempo, suave pero segura, trazando contornos en lugar de rellenarlos. Cada sonido parece colocado a propósito: no compuesto, sino elegido. A través de un sistema adecuado, se percibe la intimidad del tacto: las yemas de los dedos sobre la madera, la cuerda contra el aire, la respiración entre las notas.

El título, «Until I Met You», sugiere sentimentalismo, pero la emoción aquí no es romántica, sino elemental. Se trata del encuentro en sí mismo, de lo que ocurre cuando dos mentes que se escuchan encuentran el equilibrio. No hay conflicto, ni alarde de técnica. Solo paciencia. Takada deja que el ritmo fluya; Bro responde con una melodía tan frágil que podría desvanecerse si se la sujetara con demasiada fuerza. Juntos construyen algo ingrávido pero con los pies en la tierra: una conversación sin traducción.

A mitad de la pieza, surge un motivo sutil: una figura descendente que, en su forma, evoca ligeramente la música española, aunque sus raíces parecen más universales. El tono de la guitarra de Bro tiende hacia la calidez del nylon; la marimba de Takada le sigue como un reflejo. Es un sonido luminoso pero comedido, de esos que se sitúan entre la alegría y la claridad. Te recuerda que el minimalismo, cuando se toca con alma, sigue rebosando vida.

Lo que más llama la atención es lo natural que resulta esta combinación. Takada, cuyo álbum *Through the Looking Glass* definió en su día la música ambiental japonesa, encuentra aquí un nuevo tipo de paisaje: abierto, humano y suavemente imperfecto. Bro, cuya obra suele situarse en la frontera entre el jazz y el ambient, aprende la disciplina de la respiración. La colaboración no fusiona sus mundos, sino que los amplía.

Hay un momento, hacia el final del disco, en el que todo se desvanece salvo una única nota de guitarra sostenida y el tenue tintineo de unas campanas. Dura más de lo que cabría esperar. En esa pausa, comprendes todo el proyecto: el sonido como paciencia, el silencio como significado. Es el tipo de momento al que solo se puede llegar cuando ambos músicos confían en que el oyente se mantendrá quieto.

Cuando el último tono se desvanece, deja una huella en el aire más que un final. Te sientes más ligero, más lento, consciente del espacio de nuevo. Ese es el silencioso milagro de *Until I Met You*: te recuerda que el mero hecho de escuchar puede ser una forma de encuentro —no entre personas, sino entre la atención y el tiempo—.

Hay álbumes que te conmueven; este te deja sin palabras.
Y cuando vuelvas a escucharlo —que seguro que lo harás—, no te parecerá tanto darle al «play» como retomar una conversación que nunca se ha interrumpido.


Rafi Mercer escribe sobre los espacios en los que la música es importante.
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