Sadao Watanabe – Round Trip (1970)

Sadao Watanabe – Round Trip (1970)

Por Rafi Mercer

De Sadao Watanabe Round Trip, grabado en Nueva York en 1970, es una fusión extraordinaria entre el lirismo japonés y la energía de la vanguardia estadounidense. Para entonces, Watanabe ya se había consolidado como uno de los saxofonistas más destacados de Japón, pero con Round Trip se posicionó en la escena internacional, rodeado de algunos de los músicos más innovadores de la época: Chick Corea al piano, Dave Holland al bajo y Jack DeJohnette a la batería. Se trataba de músicos recién salidos de los experimentos eléctricos de Miles Davis, y su energía es palpable.

La canción que da título al álbum es amplia, modal y exploratoria. El saxofón alto de Watanabe es lírico, inquieto y penetrante. El piano de Corea es percusivo, lleno de escalas angulosas y racimos resplandecientes. El bajo de Holland es potente y siempre ingenioso, mientras que la batería de DeJohnette es elástica, capaz tanto de retumbar como de susurrar. La interacción es audaz: los músicos se impulsan mutuamente hacia nuevos territorios sin perder nunca el hilo conductor.

Otros temas revelan la versatilidad de Watanabe. «Pastoral» es más suave, una meditación melódica que equilibra la intensidad con la reflexión. «Round Trip: Part 2» rebosa energía rítmica, con el cuarteto interactuando y dialogando con una libertad embriagadora. Watanabe nunca suena como un invitado en esta formación; es un socio en igualdad de condiciones, con su voz de saxo alto clara y dominante.

En vinilo, el sonido es nítido. Los platillos de DeJohnette brillan y se desvanecen en el silencio, el bajo de Holland es resonante y articulado, el piano de Corea se capta con profundidad y el saxo alto de Watanabe canta con claridad. En un bar de música, Round Trip resulta a la vez desafiante y gratificante. Capta la atención, invita a arriesgarse y demuestra que el jazz japonés no era imitativo, sino innovador, y formaba parte de pleno derecho de la vanguardia internacional.

Cincuenta años después, el álbum sigue siendo un referente. Los coleccionistas valoran mucho las ediciones originales, pero la música en sí misma es atemporal: audaz, lírica y universal. Basta con poner la aguja para entrar en un diálogo que resulta tan urgente ahora como lo era entonces.

Rafi Mercer escribe sobre los espacios en los que la música es importante. Para leer más artículos de «Tracks & Tales», suscríbete aquí, o haz clic aquí para leer más.

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