Bowers & Wilkins: de Abbey Road a la barra del bar

Bowers & Wilkins: de Abbey Road a la barra del bar

Por Rafi Mercer

Algunos altavoces llevan consigo un sello de autoridad, ganado no en los hogares, sino en los estudios. Bowers & Wilkins es uno de esos nombres. Fundada en Worthing, Inglaterra, en 1966 por John Bowers, la empresa pasó de ser una modesta tienda de alta fidelidad a convertirse en una referencia mundial en materia de sonido. Sus altavoces, especialmente la Serie 800, han sido un elemento imprescindible en Abbey Road, Deutsche Grammophon e innumerables estudios. Escuchar música a través de B&W es escucharla tal y como se mezcló; y cuando se trasladan a los bares de música, ese pedigrí de estudio cobra nueva vida, convirtiendo los espacios públicos en salas de masterización privadas.

La historia comienza con la serie DM de la década de los 70, que distinguió a B&W por el uso de materiales avanzados y un sonido neutro que priorizaba la precisión por encima de la calidez. Pero fue el modelo 801, presentado en 1979, el que se convirtió en un icono. Se trataba de un monitor de tres vías con una unidad de medios independiente que rápidamente se convirtió en un estándar en los estudios Abbey Road, donde se utilizaba para masterizar todo tipo de música, desde la clásica hasta el rock. Los ingenieros valoraban su honestidad: implacable, pero reveladora.

Esa honestidad es lo que hace que B&W resulte tan atractivo en los bares de audición. Mientras que un Tannoy adula y un JBL aporta energía, un B&W 802 u 803 ofrece claridad. Los discos se reproducen tal y como se grabaron, con todos sus defectos. Recuerdo una noche en un local de Berlín donde un par de B&W 802 se alzaban discretamente en las esquinas. El disco era *Kind of Blue*. El bajo avanzaba con precisión milimétrica, la trompeta tenía garra sin exageraciones y los platillos brillaban como cristal fino. Los clientes se inclinaban hacia delante, como si no estuvieran escuchando solo música, sino una cinta maestra.

Visualmente, los B&W desprenden una elegancia modernista. Las cápsulas de altavoz independientes, las cajas acústicas curvas, la sensación de ingeniería escultórica… No se trata de curiosidades vintage, sino de declaraciones de diseño. En un bar, se sitúan a medio camino entre el mobiliario y la escultura, discretos pero con una presencia innegable. Transmiten a los clientes que se trata de un local concebido para la fidelidad, no para la nostalgia.

En comparación con la neutralidad de KEF o la potencia de JBL, B&W se sitúa en un término medio: con autoridad, pero sin estridencias; detallado, pero sin frialdad. Poseen una especie de elegancia propia de un estudio de grabación que encaja a la perfección en bares que buscan un ambiente sofisticado. El sonido no abruma, sino que se impone. Es alta fidelidad como verdad, más que como espectáculo.

Lo que me fascina es cómo un altavoz diseñado para la masterización ha pasado a formar parte de locales pensados para crear ambiente. En esa evolución, la Serie 800 ha dejado de ser una mera herramienta para convertirse en un elemento que crea ambiente: no solo revela lo que hay en el disco, sino que da forma a la forma en que la gente escucha en compañía. El estudio se convierte en un espacio social.

Hoy en día, Bowers & Wilkins sigue evolucionando, y sus altavoces se pueden encontrar en viviendas de lujo, estudios y, por supuesto, bares especializados en música de todo el mundo. Sin embargo, la esencia sigue siendo la misma: la claridad como garantía de credibilidad. Cuando ves un par de B&W detrás de la barra, sabes que el propietario está haciendo una promesa: que lo que escuches esta noche será honesto, directo y sin artificios.

En definitiva, B&W representa la fusión entre el estudio y el salón, entre la referencia profesional y el ritual público. Desde Abbey Road hasta la barra de un bar, nos recuerda que escuchar, en su máxima expresión, consiste en compartir la verdad en el espacio.

Rafi Mercer escribe sobre los espacios en los que la música es importante. Para leer más artículos de «Tracks & Tales», suscríbete o haz clic aquí.

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