Benromach 10 — Humo en Speyside

Por Rafi Mercer

A menudo se considera que Speyside es la cuna de los sabores dulces: miel, fruta de huerto y la intensidad del jerez. Pero el Benromach 10 nos recuerda que el pasado de la región fue más variado. En su día, muchos whiskies de Speyside presentaban un toque de turba, un ligero aroma ahumado que los vinculaba a las tradiciones de las Highlands y de la costa. Benromach ha recuperado ese estilo, y esta edición de 10 años es su tarjeta de presentación: un whisky que equilibra el dulzor de la malta con un toque ahumado, un Speyside que evoca tanto la fruta como el fuego.

La historia de la destilería comienza en 1898, en la localidad de Forres. Con el paso de los años, cambió de manos, dejó de funcionar y, finalmente, fue reactivada en la década de los noventa por Gordon & MacPhail, uno de los embotelladores independientes más respetados de Escocia. Su visión era clara: elaborar whisky al estilo tradicional de Speyside, con una fermentación prolongada, alambiques de fuego directo y un ligero toque de humo de turba en la cebada. El resultado es un whisky que transmite a la vez nostalgia y frescura: la familiar riqueza de Speyside, realzada por el humo.

En la copa, el Benromach 10 brilla con un tono cobrizo-dorado. En nariz se perciben notas de toffee, manzana verde y malta, envueltas en un suave toque ahumado y especiado. En boca, el whisky oscila entre el dulzor y el sabor: miel, manzana roja y caramelo, equilibrados por pimienta, nuez moscada y un ligero toque de humo de hoguera. El final es de duración media-larga, con notas frutales y de roble que perduran bajo un ligero toque ahumado. La textura es firme pero no pesada; un whisky basado en el contraste más que en los extremos.

Su importancia en la guía «Tracks & Tales: Los 50 mejores whiskies» radica precisamente en ese equilibrio. El Benromach 10 demuestra que Speyside puede ofrecer algo más que dulzura. Reintroduce en la región una voz más antigua, que habla tanto de los fuegos del hogar como de los huertos, tanto de la malta de cebada como de las barricas de roble. Es un whisky que muestra cómo se puede revivir la tradición, no como nostalgia, sino como un carácter vivo.

Su equivalente musical es *Dub From the Roots*, de King Tubby. Publicado en 1975, es un disco fundamental del dub: crudo, minimalista y experimental. Tubby tomó ritmos ya existentes y los reconstruyó con eco, reverberación y espacio, creando una música que resultaba familiar pero a la vez transformada. Al igual que el Benromach 10, se trataba de revisar la tradición y darle una nueva forma, añadiendo humo y sombra a las formas conocidas. Tanto el whisky como el álbum crean profundidad por sustracción, dejando espacio para que el sabor o el sonido resuenen.

En un bar de degustación, esta combinación crea contraste y fluidez. Un trago de Benromach 10 descansa en la mano mientras las líneas de bajo de Tubby retumban en los altavoces; el dulzor del whisky se hace eco del ritmo, y su ahumado traza las sombras de la reverberación. La música desmonta la estructura, al igual que el whisky aleja a Speyside de su reputación de pureza y lo devuelve a algo más elemental. Juntos, crean una atmósfera que resulta a la vez familiar y desorientadora, como recordar algo que hacía tiempo que se había olvidado.

El Benromach 10 no es un whisky de lujo ni de apariencias. Es un whisky artesanal, con carácter y arraigado a su tierra. Demuestra que la historia de Speyside va más allá de su reputación, y que la turba y el ahumado pueden encajar aquí tanto como la miel y la fruta. Para muchos, se convierte en una puerta de entrada al redescubrimiento: un trago que redefine lo que puede significar Speyside.

Y quizá el siguiente paso sea tomarlo en un bar que comprenda esa dualidad: un lugar donde los discos de reggae y dub suenen como el humo, donde las botellas se eligen por su carácter, no por su fama, donde la dulzura y el fuego se funden en el aire. Porque el Benromach 10, al igual que «Dub From the Roots», nos recuerda que el renacimiento no consiste en copiar el pasado, sino en devolver su voz al presente, viva y resonante.

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