Hakushu 12 — Una montaña en una copa

Por Rafi Mercer

Algunos whiskies evocan bosques. Sirve una copa de Hakushu 12 y es difícil no imaginar cedros y pinos elevándose entre la niebla, arroyos que atraviesan rocas cubiertas de musgo y la tranquila claridad del aire de montaña. Destilado en las instalaciones de Suntory en Hakushu, en lo alto de los Alpes japoneses, este whisky lleva consigo su paisaje. Si Yamazaki es la cuna del whisky japonés e Hibiki su poesía, entonces Hakushu es su aliento: verde, fresco, elemental.

La destilería Hakushu se fundó en 1973, medio siglo después de Yamazaki, cuando Suntory buscaba ampliar su gama de productos. Se eligió este emplazamiento, rodeado de bosques en la prefectura de Yamanashi, por sus aguas puras y su altitud. El Hakushu 12 se convirtió rápidamente en su producto estrella: un whisky que transmite vitalidad por su frescura, pero que a la vez se caracteriza por un suave toque ahumado.

El color en la copa es dorado pálido, casi pajizo. En nariz, se percibe de inmediato: manzana verde crujiente, menta, pepino, hierbas y un toque de pino. Tras esa frescura, se cuela un susurro de humo, sutil pero persistente. En boca, el whisky oscila entre lo dulce y lo salado: pera, melón, miel ligera, y luego tonos herbáceos, un poco de menta, un poco de albahaca. El humo está siempre presente, discreto, como el humo de leña que arrastra la brisa. El final es limpio, ligeramente seco, con un último eco de fruta verde y humo entremezclados.

El Hakushu 12 es un whisky que evoca un paisaje. No abruma con su densidad, sino que despeja el espacio. Y por eso, en la guía «Tracks & Tales» de los 50 mejores whiskies, se marida con *Pink Moon*, de Nick Drake. Tanto el whisky como el disco comparten una intimidad asombrosa. *Pink Moon*, con su guitarra minimalista y su voz susurrante, es como adentrarse en un paseo matutino por el bosque: tranquilo, cargado de rocío, lleno de detalles. Hakushu 12 ofrece la misma atmósfera: verde, sobria, contemplativa.

En el bar de escucha, esta combinación adquiere una especie de belleza frágil. Imagina la canción que da título al disco: solo una voz y una guitarra, llenando la sala con su suave presencia. Una copa de Hakushu 12 en la mano aporta las mismas cualidades: moderación, claridad, honestidad. Ni el whisky ni el álbum resultan excesivos. Se trata de la presencia, no de la actuación. De ser, no de proclamar.

Lo que hace que el Hakushu 12 sea extraordinario es cómo amplía la definición del whisky japonés. Mientras que el Yamazaki se inclina por las notas frutales y de madera, el Hakushu aporta notas herbáceas, frescura y ahumado. Demuestra que el whisky puede tener tanto de verde como de dorado, tanto de aire como de tierra. Se ha convertido, para muchos, en uno de sus favoritos, no porque deslumbre por su intensidad, sino porque equilibra los opuestos: dulzor y sequedad, fruta y ahumado, claridad y profundidad.

Ese equilibrio es precisamente lo que lo convierte en un whisky para degustar con atención. En un mundo de sobrecarga sensorial, el Hakushu 12 se percibe como una suma de sustracción: una eliminación de lo superfluo, un recordatorio de lo poco que se necesita para que una experiencia te llegue al alma. Al igual que la Luna Rosa, nos enseña que el minimalismo no es ausencia, sino concentración. Que la belleza no reside en lo mucho que se dice, sino en el esmero con el que se da forma a cada detalle.

Para aquellos que están creando su propia colección de whiskies y discos —sus propias guías sobre cómo tomarse las cosas con calma—, el Hakushu 12 supone un capítulo imprescindible. No es la voz más fuerte de la sala, ni la botella más exclusiva de la estantería. Pero sí es una de las más evocadoras y una de las más perdurables.

Rafi Mercer escribe sobre los espacios en los que la música es importante. Para leer más artículos de «Tracks & Tales», suscríbete o haz clic aquí.

Volver a los relatos

No es una lista de reproducción.

El número de socios fundadores está limitado a 200 en todo el mundo. El club de escucha «Tracks & Tales» está dirigido a quienes entienden que escuchar no es un simple ruido de fondo, sino que se trata de estar presente.

ÚNETE AHORA