Tiempos difíciles — El sonido de aguantar sin rendirse

Tiempos difíciles — El sonido de aguantar sin rendirse

James Blake vuelve a un estilo más tranquilo y, de alguna manera, más directo

Por Rafi Mercer

Hay un momento, al principio de *Trying Times*, en el que la música no llega tanto como aparece.

No se ha construido. No se ha presentado. Simplemente está ahí.

Una voz tan cercana que parece que te haya estado esperando. Una línea de piano que, más que resolverse, parece flotar en el aire. Y, subyacente a todo ello, esa tensión tan característica de James Blake: el tira y afloja entre el control y el colapso, la precisión y la vulnerabilidad.

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Pero esta vez hay algo diferente.

No de forma radical. No de una manera que salte a la vista. Pero si llevas tiempo escuchando a James Blake, lo notas casi de inmediato.

Ya no se esconde.

Esa es la forma más sencilla de explicarlo.

Porque, desde hace años, la música de Blake habita en los espacios que hay entre las cosas: entre géneros, entre estados emocionales, entre la claridad y la distorsión. Su voz suele considerarse tanto una textura como un mensaje, y su producción se repliega sobre sí misma, invitando al oyente a acercarse más, a esforzarse un poco más.

Pero «Trying Times » no lo plantea de la misma manera.

Ofrece.

Aquí se respira una sensación de apertura. Una especie de esmero que parece deliberado. Como si la música se hubiera simplificado no para revelar su complejidad, sino para revelar su intención.

Y ahí es donde el álbum cobra su importancia.

Lo obvio que resulta.

No es obvio en el sentido de sencillo o predecible. Sino obvio en el sentido de sincero. Directo. Sin ocultamientos.

El piano suena como si no tuviera nada que demostrar.
Las voces se escuchan con claridad, sin quedar ahogadas.
Los espacios entre los sonidos parecen meditados, pero sin resultar forzados.

Es un cambio sutil, pero importante.

Porque lo que Blake parece entender aquí es que la intimidad no surge de la oscuridad.

Proviene de la claridad.

Se nota en la forma en que se desarrollan las canciones: lentamente, pero sin vacilaciones. Hay menos de ese ritmo fragmentado y deconstruido por el que es conocido, y más de un ritmo constante, casi humano. De esos que parecen más una respiración que una programación.

Y, en ese contexto, surge algo más.

Cuidado.

No es sentimentalismo. No es ternura por el simple hecho de serlo. Sino la sensación genuina de que estas canciones se crean con cariño, no solo se componen.

Eso es importante.

Porque en un mundo en el que tanta música está pensada para la rapidez —para saltarse canciones, para desplazarse por la lista, para ponerla de fondo—, «Trying Times» hace justo lo contrario.

Se queda.

Te pide que no te rindas.

No a través de la complejidad, sino a través de la presencia.

Hay momentos en los que la producción sigue teniendo sus altibajos: en los que los sintetizadores se alejan ligeramente de nuestro alcance, en los que los graves transmiten esa familiar intensidad de Blake. Pero no predominan. Simplemente sirven de apoyo.

Lo más destacado de este disco es la voz.

Y, lo que es más importante, el sentimiento que hay detrás.

Aquí hay una especie de madurez emocional que no necesita dramatizarse. Sin picos repentinos, sin crescendos forzados. Solo un desarrollo constante y tranquilo.

Y ahí es donde el álbum se convierte en algo más que un simple lanzamiento.

Se convierte en un compañero.

El tipo de disco que no exige un momento concreto, sino que encaja en cualquier momento. A última hora de la noche. Con los auriculares puestos. En una habitación que no está del todo en silencio, pero casi.

No pretende abrumarte.

Está intentando conocerte.

Y quizá por eso funciona.

Porque al simplificar las cosas —al permitir que la música resulte más evidente, más directa, más entrañable—, Blake no ha perdido profundidad.

Ha hecho que sea más fácil llegar hasta allí.

Lo cual, a su manera, supone un riesgo.

En la claridad no hay dónde esconderse.

Pero «Trying Times » no tiene por qué esconderse.

Sabe perfectamente lo que es.

Y, lo que es más importante, sabe cómo quiere que la escuchen.

Despacio. A fondo. Sin distracciones.

Ese tipo de escucha que ahora nos resulta casi desconocido.

Pero, una vez que te acostumbras, lo recuerdas.

Esto es lo que la música puede hacer.

No me impresiona.

No realizar.

Pero espera un momento, lo justo para notar que algo cambia.

Y en momentos como estos, eso es más que suficiente.


Preguntas rápidas

¿Qué es lo que define a «Trying Times» como un álbum de James Blake?
Conserva su minimalismo característico y su profundidad emocional, pero se inclina hacia la claridad y la apertura, lo que permite al oyente adentrarse en él con mayor facilidad que antes.

¿Es este álbum más accesible que sus trabajos anteriores?
Sí, resulta más directo y menos abstracto, lo que hace que sea más fácil conectar con él, sin dejar de mantener su sonido característico.

¿Qué es lo que más destaca de la producción?
La sobriedad. Todo parece intencionado, y el espacio se utiliza como elemento central, en lugar de como una simple ausencia.


Rafi Mercer escribe sobre los espacios en los que la música es importante.
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