Tiendas de discos de Brick Lane: en busca de música en el East End
Una calle llena de historias de vinilos
Por Rafi Mercer
Brick Lane siempre ha tenido un ritmo propio: el murmullo de los restaurantes de curry, los gritos del mercado, el repiqueteo de los pasos sobre los adoquines. Pero, para mí, han sido siempre las tiendas de discos las que han latido con su pulso más profundo. Escondidas entre cafeterías y puestos de artículos vintage, encontrarás cajas repletas de todo tipo de discos: desde singles de reggae hasta discos de 12 pulgadas de techno poco conocidos, LP de soul desgastados de tanto escucharlos e importaciones de jazz a la espera de una nueva vida.
Buscar discos aquí nunca se reduce solo a comprar. Se trata de un descubrimiento. Un disco que no esperabas encontrar, una portada que te recuerda una noche de hace años, una canción que al instante pasa a formar parte de tu historia. Brick Lane tiene esa cualidad: la sensación de que la música no es un mero accesorio, sino la verdadera moneda de cambio de la calle.
Un domingo, con el bullicio del mercado ahí fuera, puedes pasar horas hojeando discos de vinilo, con los auriculares puestos, con el mundo reducido al surco y la funda. Esto es lo que hace una ciudad en su máxima expresión: esconde la música a plena vista, esperando a que te acerques y la escuches.
Rafi Mercer escribe sobre los espacios en los que la música es importante. Para leer más artículos de «Tracks & Tales»,suscríbete aquí o haz clic aquí para seguir leyendo.