¿Cómo escuchas a tu ciudad natal?
Aprender a escuchar el lugar en el que ya vives
Por Rafi Mercer
Prueba esto hoy mismo, en silencio. No preguntes por qué tipo de música es conocida tu ciudad. Pregunta algo más sencillo y mucho más revelador: ¿cómo suena cuando nadie está tocando?
Abre una ventana antes de darle al «play». Presta atención tanto a los silencios entre los sonidos como a los propios sonidos: pasos que se alejan, una puerta que se cierra, un autobús que frena a lo lejos, la forma en que las voces resuenan o se desvanecen. Las ciudades no anuncian su identidad. Simplemente se acomodan a ella. Cada lugar vibra a una frecuencia de reposo determinada por el clima, la geografía, la arquitectura y las costumbres.

Empieza por donde estás. La luz de la mañana tiene un ritmo. La tarde, otro. El atardecer lo cambia todo. ¿Tu ciudad se inclina hacia delante o se recuesta? ¿Es percusiva o melódica? ¿Densa o espaciosa? Todavía no necesitas palabras para describirla. Solo atención.
Ahora imagina que todo el mundo lo intentara a la vez. Millones de personas escuchando no para evadirse del lugar donde viven, sino para comprenderlo. No listas de reproducción, sino el lugar. No ruido, sino presencia.
Así es como empieza realmente la cultura de la escucha.
No yendo a otro sitio.
Sino quedándome quieto el tiempo suficiente para escuchar mi hogar.
Rafi Mercer escribe sobre los espacios en los que la música es importante.
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