Escuchando a De La Soul y recordando los días sencillos

Escuchando a De La Soul y recordando los días sencillos

«Three Feet High and Rising» y el mundo antes del ruido

Por Rafi Mercer

Hoy he escuchado «Three Feet High and Rising» de De La Soul. Ese disco brillante, divertido e imposible de clasificar de 1989. Me ha recordado una época anterior al scroll, anterior al feed, anterior a que todo viniera acompañado de comentarios.

En aquella época, la música llegaba más despacio. La encontrabas en las tiendas de discos, en cintas recopilatorias, en la radio a altas horas de la noche, cuando se suponía que ya debías estar durmiendo. Álbumes como este parecían auténticos descubrimientos: íntimos, casi secretos. Los escuchabas de principio a fin porque así era como los entendías. Sin saltos, sin algoritmos, solo secuencia y fluidez.

«Three Feet High and Rising» sigue transmitiendo esa sensación. Es ingenioso sin parecer forzado, alegre sin artificios, subversivo pero con una sonrisa. Las muestras —de Steely Dan, Hall & Oates y The Turtles— se entrelazaron para crear algo nuevo, pero sin parecer forzado. Al escucharlo ahora, parece un vestigio de una cultura más pausada, una que dejaba espacio para la imaginación.

Antes de Internet, la música se aprendía de memoria. No se buscaban referencias: se escuchaba, se sentía, se intuía. Cada uno se creaba su propia mitología en torno al sonido. De La Soul también creó la suya, y sigue pareciendo algo humano. Las bromas, el tono juguetón, la calidez… todo parece hecho a mano.

Hoy, al volver a escucharlo, me he dado cuenta de que echo de menos esa sencillez. El simple hecho de sentarme a escuchar un disco y dejar que hable por sí mismo. Sin notificaciones, sin análisis. Solo color, ritmo, juegos de palabras y alegría.

Es curioso cómo un álbum como *Three Feet High and Rising* puede recordarte que la sencillez no es nostalgia. Es una cuestión de perspectiva. Puede que el mundo sea ahora más ruidoso, más rápido y esté más conectado, pero a veces conectar significa reducir el ritmo lo suficiente como para escuchar lo que ya está ahí.

Así que brindemos por De La Soul, por el sonido de un mundo más libre y por el recuerdo de que, en otros tiempos, la creatividad surgía sin ruido.

Rafi Mercer escribe sobre los espacios en los que la música es importante. Para leer más artículos de «Tracks & Tales»,suscríbete aquí o haz clic aquí para seguir leyendo.

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