Sábado por la mañana con «Bam Bam» de la hermana Nancy

Sábado por la mañana con «Bam Bam» de la hermana Nancy

Ecos de un clásico del dancehall

Por Rafi Mercer

Es sábado por la mañana y pongo el disco «Bam Bam» de Sister Nancy. Al instante, el ambiente cambia. Ese ritmo —inconfundible, ondulante, con ese toque skank— llena el aire con naturalidad.

La voz de Nancy, segura y pausada, resalta como la luz del sol. Es una canción que he escuchado cientos de veces, pero esta mañana me llega de otra manera. Me da la sensación de déjà vu. Me recuerda a muchas otras canciones… pero ¿a quién?

Esa es la magia de «Bam Bam». Lanzada en 1982, se ha convertido en una de las canciones más sampleadas, reinterpretadas y versionadas de la historia del reggae y el hip hop. En cuanto la pones, tu mente empieza a atar cabos. Tiene la esencia del dancehall, pero el ritmo parece el latido inicial del hip hop. Los metales y la línea de bajo te recuerdan a innumerables noches de sound system, a remixes entretejidos en sesiones de house y techno.

Por supuesto, quizá reconozcas a Lauryn Hill: «Lost Ones» tiene esa misma cadencia inquebrantable. O «Bam», de Jay-Z con Damian Marley, una copia directa del canto de Nancy. Quizá detectes su ADN en la actitud desenfadada de Rihanna, en el ritmo de «Famous» de Kanye, en cientos de temas de dancehall que vinieron después. Incluso Major Lazer, décadas más tarde, no pudo resistirse a seguir el mismo patrón.

Y, sin embargo, ninguna de ellas alcanza la naturalidad de la original. Nancy no se precipitó. No se metió en medio del ritmo. Dejó que el groove hiciera el trabajo pesado, mientras su voz se abría paso con estilo y rebeldía. Por eso funciona un sábado por la mañana: marca el tono sin exigir demasiado. Un recordatorio de que la música no necesita gritar para dejar huella.

Al escuchar hoy «Bam Bam», me doy cuenta de por qué sigue calando. No es solo nostalgia, ni solo una fuente de samples. Es una canción que consigue estar arraigada y, al mismo tiempo, abierta a interpretaciones, una base sobre la que otros artistas siguen construyendo. Cuando la escuchas, oyes ecos: del pasado, de canciones posteriores, tanto de fiestas como de mañanas.

Así que sí, esta mañana de sábado me ha recordado a muchas canciones. Porque, la verdad, forma parte de todas ellas.

Rafi Mercer escribe sobre los espacios en los que la música es importante. Para leer más artículos de «Tracks & Tales»,suscríbete aquí o haz clic aquí para seguir leyendo.

Volver a los relatos

El Club de la Escucha:

Cambiamos nuestra atención por la comodidad.

Listas de reproducción interminables. Saltos infinitos. La música se ha convertido en algo que suena mientras hacemos otra cosa.

El «Listening Club» es una rebelión silenciosa contra eso.

Un álbum al mes. De principio a fin. Juntos.

El número de socios fundadores está limitado a 200 en todo el mundo. Cuando se agoten las plazas, este nivel se cerrará de forma definitiva.

Únete al club de escucha