El legado silencioso de Nujabes: un viaje a través de la hexalogía «Luv(sic)»

El legado silencioso de Nujabes: un viaje a través de la hexalogía «Luv(sic)»

El legado silencioso de Nujabes

Por Rafi Mercer

De vez en cuando, un álbum te pilla desprevenido, no por su volumen, sino por su elegancia. «Luv(sic) Hexalogy», de Nujabes, es uno de esos discos excepcionales. No grita; respira. Se mueve como la luz entre las hojas. Y, sin embargo, bajo esa suavidad, late un pulso: una sensación de avance que resulta casi espiritual.

Nujabes, cuyo nombre real era Jun Seba, construyó todo un universo sonoro a partir de fragmentos: samples de jazz, ritmos de hip-hop, scratches de tocadiscos, loops de piano y silencios cargados de significado. Su talento no residía en la inventiva en el sentido más evidente, sino en la traducción: tomar la intimidad del jazz y plasmarla en un lenguaje impulsado por los ritmos que conectara con una nueva generación de oyentes.

Escuchar hoy «Luv(sic) Hexalogy » me produce una sensación a la vez alegre y agridulce. La serie, terminada tras su fallecimiento en 2010, es una colaboración con el rapero Shing02: seis movimientos que trazan el amor, la pérdida, la memoria y la renovación. Pero, más allá de eso, es un disco sobre la conexión. Se puede sentir en las texturas: el contrabajo vibra como un latido, el piano da vueltas como un pensamiento y las voces se deslizan por la mezcla como si ya se estuvieran desvaneciendo en un sueño.

Los loops de jazz están muestreados, sí, pero parecen cobrar vida. Ese era su arte: hacer que los samples volvieran a respirar. Los fragmentos no son momentos robados, sino recuperados. Cada frase dialoga a la perfección con la siguiente, construida con la precisión de quien ha escuchado con atención. Se aprecia sobre todo en el espacio entre los compases: esas minúsculas pausas en las que la música exhala.

No cuesta imaginar a Luv (sic) sonando en un bar para escuchar música. Las luces tenues, el equipo de sonido ajustado para ofrecer calidez en lugar de brillo, un whisky reposando en la barra. Es el tipo de disco que invita a la quietud, pero también al movimiento. Te sorprendes asintiendo con la cabeza, pensando sin esfuerzo, sintiendo sin que nadie te lo indique. Hay melancolía, pero también optimismo, incluso alegría. Es una música que comprende los ritmos irregulares de la vida y hace las paces con ellos.

Nujabes falleció en un accidente de coche con tan solo 36 años, pero su música nunca dejó de conmover. Viajó: desde los sótanos de Tokio hasta los lofts de Londres, desde los viajes nocturnos en coche hasta las reflexiones matutinas. Y lo más sorprendente es lo actual que resulta hoy en día. En una época en la que el ruido es interminable y la atención es fugaz, Nujabes nos recuerda que la paciencia y los detalles siguen siendo importantes. Que el ritmo puede ser suave y que la profundidad no tiene por qué ser ruidosa.

En cada compás se percibe un toque artesanal: el equilibrio entre la contención y la liberación. La forma en que la batería se sitúa justo detrás del compás. La forma en que se ecualizan las muestras para que brillen sin resultar deslumbrantes. Es una auténtica lección magistral sobre cómo crear emoción sin florituras. Para los amantes del vinilo, el disco transmite a la perfección esa esencia: un objeto táctil y vivo que suena diferente cada vez que la aguja toca el disco.

Quizá ese sea el verdadero legado de Nujabes. No solo la música que compuso, sino la forma en que la compuso: con discreción, con esmero y con devoción tanto por el sonido como por el alma. Su obra perdura en aquellos espacios que la música moderna suele pasar por alto: la sutileza, la imperfección, la fluidez. Luv(sic) Hexalogy nos recuerda que el mero hecho de escuchar puede ser un acto de cariño.

Lo he estado escuchando esta semana y, cada vez que lo hago, me parece como si me reiniciara un poco. Es el tipo de disco que te anima sin esfuerzo: alegre, rítmico, humano. Quizá eso es lo que más necesitamos ahora: un sonido que nos recuerde cómo sentirnos plenos.


Rafi Mercer escribe sobre los espacios en los que la música es importante. Para leer más artículos de «Tracks & Tales», suscríbete aquí o haz clic aquí para seguir leyendo.

Volver a los relatos

No es una lista de reproducción.

El número de socios fundadores está limitado a 200 en todo el mundo. El club de escucha «Tracks & Tales» está dirigido a quienes entienden que escuchar no es un simple ruido de fondo, sino que se trata de estar presente.

ÚNETE AHORA