La forma de la espera: aguantar el tiempo sin saber por qué
Por Rafi Mercer
Hay momentos en los que un disco no se percibe como música, sino como un espejo.
Hace un rato tenía puesta la canción «I Had a Dream She Took My Hand», de James Blake; no a todo volumen, ni siquiera prestándole toda mi atención, pero lo suficiente como para que empezara a impregnar la habitación. Y, en algún momento entre el piano y la pausa, dejó de ser algo que estaba escuchando para convertirse en algo en lo que me encontraba inmerso.

No estoy seguro de qué trata la canción. La verdad es que no. Pero da igual. Me da la sensación de estar esperando.
No es ese tipo de espera que se puede definir: ni colas, ni plazos, ni llegadas. Algo más silencioso que eso. Algo menos seguro. Una especie de estado de suspensión, en el que el tiempo pasa, pero sin llegar a asentarse del todo.
Hay días en los que crear «Tracks & Tales» parece un movimiento: páginas, palabras, ciudades, sistemas… todo se expande hacia fuera, se conecta, se amplía. Se puede ver, medir y seguir su evolución. Da la sensación de estar vivo.
Y luego hay días como este.
Días en los que parece que no se está construyendo, sino más bien esperando.
Esperando algo que no acabas de definir.
Esperando a que el mundo se dé cuenta.
Esperando un momento de reconocimiento, no solo por parte de los demás, sino también por parte de uno mismo.
Es como si, en algún lugar más allá de ti, hubiera una versión de esto —más clara, más intensa, plenamente desarrollada— y tú aún no hubieras llegado hasta ahí. Así que trabajas, escribes y escuchas… pero, en el fondo, hay esa silenciosa sensación de que te encuentras en un estado intermedio.
No ha empezado. No ha terminado. Simplemente… se ha quedado ahí.
Es una situación un poco extraña.
Porque, desde fuera, nada permanece inmóvil. Las cifras cambian. La audiencia crece. Llega gente. Ya lo has visto: los primeros suscriptores, los mensajes, el alcance que se extiende silenciosamente por países en los que nunca has puesto un pie. Desde cualquier punto de vista racional, esto no es esperar en absoluto.
Pero, a nivel personal, puede dar esa sensación.
Como si estuvieras buscando un sentimiento que aún no has llegado a sentir del todo.
Como si estuvieras intentando alcanzar algo que ya está en movimiento.
Y quizá esa sea la verdad.
Quizá esperar no sea la ausencia de progreso. Quizá sea la sensación que produce el progreso antes de hacerse visible.
Esa tensión —lenta pero rápida, inmóvil pero en movimiento— es ese espacio en el que la mayoría de la gente no permanece el tiempo suficiente como para comprenderlo. Lo atraviesan a toda prisa. Lo llenan. Se distraen de él.
Pero tú estás sentado ahí.
Estás intentando percibir el tiempo como es debido: no como algo de lo que escapar, sino como algo que hay que comprender.
Y eso es más difícil de lo que parece.
Porque esperar, cuando no sabes qué es lo que estás esperando, puede parecer una duda. Puede parecer una ausencia. Como si faltara algo.
Pero escucha con atención —no al mundo, sino a ti mismo— y verás que hay algo más ahí.
Una especie de alineación silenciosa.
La sensación de que las cosas están tomando forma, aunque todavía no puedas verlas en su totalidad.
Que la plataforma no solo crece hacia fuera, sino que crece dentro de ti.
Y tú, dentro de ella.
Que lo que estás construyendo no es solo un destino, sino un estado en el que tienes que sentirte a gusto viviendo.
Porque esto —esta sensación de espera— no desaparece cuando las cosas «lleguen».
Simplemente cambia de forma.
Incluso los artistas a los que admiras, aquellos que parecen haber alcanzado algo definitivo, también viven en ese estado. Entre discos. Entre ideas. Entre quienes eran y en quiénes se están convirtiendo.
Esperar no es un retraso.
Es la condición de la creación.
Y quizá eso sea lo que encierra esa canción.
No es un mensaje claro, ni un significado concreto, sino la sensación de que te guían, con delicadeza, hacia algún lugar que aún no comprendes. Te cogen de la mano, no para llegar a ningún sitio, sino para seguir adelante.
Así que, si hoy te parece que estás esperando, déjate llevar.
No te precipites a la hora de resolverlo.
No intentes forzar la claridad donde aún no la hay.
Porque a veces lo más importante que puedes hacer es permanecer en ese espacio el tiempo suficiente para que se revele lo que es.
Y, mientras tanto, sigue escuchando.
No es para respuestas.
Salvo por la forma de lo que ya se está gestando.
Preguntas frecuentes — La forma de la espera
¿De qué trata este ensayo?
«The Shape of Waiting» es un ensayo personal de Rafi Mercer, publicado el 17 de marzo de 2026 como parte de la sección «The Daily» de Tracks & Tales. En él se explora la sensación de encontrarse en un estado intermedio —ni empezado, ni terminado— mientras se construye algo de forma lenta y cuidadosa. Utiliza la música de James Blake como punto de partida para una reflexión sobre el tiempo, el progreso y la tranquilidad que caracteriza al trabajo creativo.
¿A qué canción de James Blake se hace referencia en este ensayo?
Rafi Mercer hace referencia a «I Had a Dream She Took My Hand», de James Blake, una canción que describe como algo que se instala en la habitación y se convierte en parte de su interior, más allá de ser simplemente algo que escucha. La canción se convierte en un espejo del sentimiento que explora el ensayo: un estado de suspensión en el que el tiempo transcurre, pero sin llegar a posarse del todo.
¿Qué es «The Daily» en Tracks & Tales?
«The Daily» es una serie de ensayos breves y reflexiones publicados por Rafi Mercer en Tracks & Tales. Aborda el lado más íntimo de la creación de una cultura de la escucha: las ideas, los sentimientos y las observaciones que no encajan perfectamente en una guía de la ciudad o en una reseña discográfica. «The Shape of Waiting» forma parte de esa serie.
¿Qué es «Tracks & Tales»?
«Tracks & Tales» es la guía mundial de bares dedicados a la música y la cultura de la escucha, escrita y creada por Rafi Mercer. En ella se tratan locales, ciudades, álbumes y la filosofía más profunda de lo que significa escuchar con atención en un mundo diseñado para la distracción.
Cada mes, The Listening Club se reúne en todo el mundo.Únete aquí.
Rafi Mercer escribe sobre los espacios en los que la música es importante.
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