Experimentos en un sótano de Prenzlauer Berg
Por Rafi Mercer
Nueva oferta
Ausland es uno de los locales musicales más auténticos de Prenzlauer Berg; descubre más en nuestra guía de locales musicales de Berlín.
Nombre del local: Ausland
Dirección: Lychener Str. 60, 10437 Berlín
Página web: https://ausland-berlin.de/
Teléfono: [no figura en la guía telefónica]
Perfil de Spotify: [no disponible]
Hay locales que existen para entretener. Ausland existe para explorar. Escondido en un modesto sótano junto a la Lychener Straße, este espacio artístico independiente ha servido, desde principios de la década de 2000, como laboratorio berlinés de sonido experimental. No hay letreros de neón ni fachadas de bar llamativas. Llegas a una puerta sencilla, bajas unas escaleras estrechas y entras en un espacio donde las convenciones se desvanecen. Aquí, la música no está pulida para facilitar su consumo; es cruda, improvisada y no teme al silencio. Ausland es menos un bar y más una comunidad, unida por la convicción de que el sonido siempre debe llevarse al límite.
El sistema es funcional más que ostentoso: altavoces de megafonía elegidos por su claridad y flexibilidad, y mezcladores configurados tanto para actuaciones en directo como para reproducción. No es un santuario de alta fidelidad como otros bares de escucha, pero aquí la fidelidad se valora de otra manera. La filosofía de Ausland es que el sonido debe ser fiel a su fuente, ya sea un contrabajo al que se le saca el máximo partido hasta que gime, un ordenador portátil que genera ruido glacial o una grabación de campo de pájaros superpuesta con voz hablada. El equipo está al servicio del arte, y no al revés.
La programación es una aventura sin fin. El calendario incluye jazz improvisado, música electrónica experimental, instalaciones de arte sonoro, música clásica de vanguardia y todo lo que hay entre medias. Una noche puedes escuchar a un trío que alarga una sola nota durante cuarenta minutos; otra, puede que se presenten sintetizadores modulares que se entrelazan en texturas caóticas. Ausland ha acogido a artistas internacionales que se sitúan en los márgenes de sus géneros, así como a colectivos locales que experimentan con nuevas ideas. También hay sesiones de escucha, en las que se presentan grabaciones de archivo o temas seleccionados con la misma seriedad que las actuaciones en directo. El hilo conductor es la curiosidad.
El entorno acústico es austero, incluso tosco, pero sorprendentemente eficaz. Las paredes de hormigón y los techos bajos crean una resonancia que encaja con el carácter crudo de las actuaciones. El público se sienta cerca: en sillas plegables, en bancos y, a veces, en el suelo. No hay separación entre el intérprete y el oyente; la propia sala se convierte en parte de la composición. Aquí, el silencio es tan poderoso como el sonido. Cuando termina una pieza, la quietud que sigue parece otro movimiento, sin partitura pero esencial.
Se ofrecen bebidas, pero de forma modesta: un pequeño bar situado al fondo sirve cerveza, vino y refrescos. No hay menús elaborados ni maridajes cuidadosamente seleccionados. El refrigerio es secundario, casi incidental. El objetivo de Ausland no es alimentar la vida nocturna, sino fomentar la escucha. Quienes acuden al local lo saben. Aceptan la contrapartida: menos comodidades, más inmersión.
La coherencia ha sido el punto fuerte de Ausland durante más de dos décadas. Dirigido por un colectivo de voluntarios, ha sobrevivido sin ceder en sus principios, manteniendo una programación que se niega a plegarse a las tendencias comerciales. Las noches son impredecibles, a veces exigentes, en ocasiones trascendentales, pero siempre con un propósito claro. El espacio se ha convertido en un referente para la escena experimental berlinesa, un lugar donde se asumen riesgos y se ponen a prueba los límites. Se ha mantenido pequeño, sin pulir y, desafiante, fiel a sí mismo.
El público refleja ese espíritu. Artistas, estudiantes, diseñadores de sonido, viajeros… personas atraídas no tanto por el espectáculo como por la posibilidad de escuchar algo nuevo. Muchos vienen solos, otros acompañados de sus colaboradores, pero todos comparten una actitud seria a la hora de escuchar. En Ausland, los aplausos suelen tardar en llegar, como si la propia sala necesitara tiempo para asimilar lo que acaba de ocurrir. Esa paciencia, esa disposición a convivir con la incertidumbre, es lo que hace que esta comunidad sea única.
Al salir de Ausland, vuelves a sumergirte en la tranquila frondosidad de Prenzlauer Berg, con la suave luz de las farolas reflejándose en los adoquines y el aire más fresco gracias al silencio que has dejado atrás. Pero en tus oídos persiste un residuo: un zumbido, un rasgueo de cuerdas, una voz que se alarga hasta convertirse en textura. Ausland te recuerda que escuchar no siempre es sinónimo de comodidad. A veces se trata de una confrontación, de descubrir los límites del sonido.
Por ello, Ausland se lleva una ★. No es un templo de la alta fidelidad, ni pretende serlo. Pero respeta plenamente la experiencia auditiva, considerando el sonido como algo con lo que hay que interactuar profundamente, por muy inusual que sea. Es un lugar para los aventureros, los buscadores, los inquietos… y en Berlín, una ciudad que se nutre de la experimentación, resulta esencial.
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