«Treinta días de música»: el primer reportaje especial de Tracks & Tales
Por Rafi Mercer, con Amelia Fairfax
Los primeros treinta días de «Tracks & Tales» han sido como escuchar un disco por primera vez: ¡una pasada!
Existe esa expectación antes de que caiga la aguja, esa sensación de no saber lo que está a punto de llegar, pero de confiar en que el surco te llevará a algún lugar al que merezca la pena viajar.
Lo que comenzó como una idea vaga, un mapa basado en una sola palabra, se ha convertido en algo tangible en tan solo un mes.
Páginas escritas, locales registrados, ciudades cartografiadas, álbumes seleccionados, una sociedad en formación.
Cuando pulsamos el botón de «publicar» por primera vez a mediados de agosto, no hubo ninguna fanfarria. Ni evento de lanzamiento, ni campaña, ni patrocinadores esperando entre bastidores.
Simplemente la convicción de que el arte de escuchar merecía una guía propia.
La convicción de que, en un mundo que avanza cada vez más rápido, puede que haya gente que aún quiera tomarse las cosas con calma, sentarse a escuchar música como es debido y considerar el sonido como algo más que un simple ruido de fondo.
De ese silencio surgió una señal, y la gente respondió.
En estas primeras semanas, hemos recibido visitas de lectores de todo el mundo.
Venían de las azoteas de Nueva York y de las callejuelas de Kioto, de los patios de Berlín y de los pueblos costeros australianos.
El alcance ya ha sido mayor y más inesperado de lo que imaginábamos, lo que nos recuerda que escuchar no es un nicho local, sino un impulso universal.
Amelia suele decirme que lo que más le entusiasma de la semana de la moda no es solo la ropa, sino el público: la energía de gente de todas partes reunida en una misma sala.
Así es como se perciben estas primeras figuras. No como una masa, sino como la primera fila.
Así pues, aquí tenéis la primera serie de cifras, una instantánea de dónde nos encontramos tras solo treinta días:
- 704 páginas en directo; la mayoría de los días hemos estado despiertos 20 horas.
- 141 locales en la lista
- Se han cartografiado 250 centros urbanos
- 652 lectores de 62 países y 267 ciudades
- 4.770 visitas a la página
- 356 clics orgánicos de 22 300 impresiones
- Tasa media de clics: 1,6 % (con picos del 5 %)
- Posición media en los resultados de búsqueda: 13,1 (ya se está situando entre el 6.º y el 7.º puesto para los términos clave)
- Tiempo medio de permanencia en la página: 2 minutos y 6 segundos
- Entre 8 y 9 páginas por visita
- Los tres primeros suscriptores de «The List»
- La tienda de vinilos abrió sus puertas con 5 títulos a 65 libras cada uno (actualmente agotados)
El trabajo en sí ha sido incansable, pero no hay otra forma de elaborar un atlas.
Estas setecientas páginas no son simplemente contenido: son coordenadas que, unidas entre sí, conforman un nuevo tipo de mapa.
Google ya los ha indexado casi todos, una muestra de confianza que pocos proyectos nuevos logran tan rápidamente.
Y lo que es más importante, la gente se queda. Lee, curiosea, vuelve a hacer clic. Así es como debería funcionar un atlas: entras por una puerta y te encuentras en un lugar inesperado, guiado no por la geografía, sino por la curiosidad.
Amelia ve en ello los primeros indicios de la formación de una comunidad.
Para ella, se trata más bien de una tendencia de estilo que de un lanzamiento mediático. La tienda refuerza esta sensación: cinco discos cuidadosamente seleccionados, cuyo precio no pretende competir con las tiendas de las calles principales, sino que se erigen como piezas de coleccionista.
Y luego están los suscriptores de la guía «The Tracks & Tales». De momento solo hay tres nombres, y eso es a propósito. Formar parte de este grupo no es algo automático.
Presentas tu solicitud, esperas y te seleccionan cuidadosamente.
Esto es el germen de una especie de club privado, no una lista de boletines informativos al azar.
Con el tiempo, será el elemento más importante que construyamos: una sociedad que dé al atlas su corazón vivo.
¿Qué hemos aprendido de este primer mes?
- Que una sola mente, trabajando con disciplina y obsesión, puede construir algo grandioso en poco tiempo.
- Que el mundo está ávido de escuchar, no como contenido, sino como cultura.
- Que lectores de sesenta países acudan con poco más que una página y una convicción.
- La escasez intriga más que la abundancia. Y, sobre todo, esa atención sigue ahí, esperando a que la inviten a entrar en el lugar adecuado.
Las cifras son importantes porque demuestran que la señal llega.
Pero lo que realmente importa es que algo ha cambiado.
- Se está elaborando un mapa.
- La guía va tomando forma.
Treinta días no es mucho, pero en términos culturales puede suponer toda una época.
Michelin comenzó su guía con poco más que un folleto rojo para viajeros.
Monocle comenzó con un único número a la venta en los quioscos.
Boiler Room empezó con una cámara web en una habitación pequeña.
«Tracks & Tales» nace con seiscientos lectores y la convicción de que el sonido merece su propia guía.
Tras treinta días, acabamos de colocar la aguja sobre el disco. La música aún no ha comenzado, pero el surco ya nos está arrastrando hacia adelante.
Y, a juzgar por los primeros compases, la composición que viene a continuación merecerá la pena escucharla.
Gracias a todos y cada uno de vosotros que nos habéis acompañado en este pequeño viaje; algún día, muy pronto, nos veremos todos; no sabemos muy bien cómo, pero ahí está la clave: ¡el hecho de no saberlo es lo que nos impulsa a esforzarnos cada día!
Vale, me voy a tomar un café y a escuchar un poco de jazz.
Hasta luego
Rafi y Amelia.