Viento — Gigi Masin (1986)

Viento — Gigi Masin (1986)

La quietud como valentía

Por Rafi Mercer

Hay discos que se escuchan y hay discos que crean un espacio. Wind pertenece sin duda a esta segunda categoría. Publicado discretamente en 1986 por el compositor veneciano Gigi Masin, este disco no parece tanto una recopilación de temas como un único estado de ser que se va desarrollando: una condición sonora que remodela suavemente la estancia en la que se encuentra.

Construida en torno a frases de piano dispersas, sintetizadores etéreos y pausas largas y significativas, «Wind» se resiste al impulso. Nada empuja hacia adelante. En cambio, los sonidos llegan, perduran y se disuelven, permitiendo que el silencio tenga la misma importancia que el sonido. Es una música que confía en el oyente, y esa confianza es fundamental para su fuerza.

Para muchos, el centro emocional es «Tharros», cuyo nombre proviene de la palabra griega que significa «valentía». No se trata de la valentía como drama o rebeldía, sino de la valentía como serenidad. La línea del piano es frágil, pero segura; cada nota se coloca con cuidado, dejando espacio para la reflexión más que para la resolución. Resume con discreción la intención del álbum: calma sin vacío, emoción sin narrativa.

Lo que hace que *Wind* perdure es su discreción. Lanzado originalmente en tiradas limitadas y pasado por alto en gran medida durante décadas, resulta sorprendentemente en sintonía con la cultura auditiva contemporánea: un mundo que por fin está preparado para una música que no exige atención, sino que recompensa la presencia. Si se reproduce a bajo volumen a través de unos buenos altavoces, ralentiza el ritmo de un espacio, invitando a la reflexión, a la conversación o, simplemente, a una pausa.

No se trata de música de fondo en el sentido de algo desechable. Es música ambiental: el sonido como atmósfera, arquitectura y compañía.

El viento no intenta desplazarte.
Espera a que llegues.


Rafi Mercer escribe sobre los espacios en los que la música es importante.
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