«Spirits in Stereo»: el cálido resplandor de Analogue en Greenwich Village
Por Rafi Mercer
Nueva oferta
Analogue es uno de los bares musicales más prestigiosos de Nueva York; descubre más en nuestra guía de locales musicales de Nueva York.
Nombre del local: Analogue
Dirección: 19 W 8th St, Nueva York, NY 10011, Estados Unidos
Página web: analoguenyc.com
Teléfono: +1 212-432-0200
Perfil de Spotify: N/A
Hay bares que te dejan claro qué tipo de sitio son incluso antes de que te hayas sentado. Analogue, situado justo al lado del bullicio de la Sexta Avenida, es uno de ellos. El nombre no es solo una estrategia de marca; es una filosofía.
Entra y te verás envuelto en una cálida luz ámbar, de esas que hacen que todo el mundo parezca dibujado al carboncillo. La sala es un ejemplo de curvas y madera: taburetes de bar con respaldos redondeados, estanterías repletas de botellas que reflejan la luz y, en un rincón, un equipo de sonido que deja claro que en este local se toman la música muy en serio.
Los tocadiscos de Analogue reproducen una colección de vinilos en constante rotación, con un marcado predominio del jazz, pero con incursiones en el soul clásico, la bossa nova y alguna que otra elección poco convencional que parece arriesgada hasta que acaba encajando a la perfección. El sonido es nítido, pero no frío, y llena el espacio sin llegar a ahogarlo.
El bar en sí es tan atractivo como la música. Aquí los cócteles se elaboran con esmero: el «Smokey Negroni» evoca a Miles Davis en una noche lluviosa, y el «Village Spritz», a un trío de piano que toca con ligereza. Puedes beber al compás de la banda sonora, combinando los sabores con el color del sonido.
Analogue no se rige por la norma de «no hablar» que imponen algunos bares de música, pero tampoco lo necesita. El público —una mezcla de gente del barrio, estudiantes y curiosos de la música— parece encontrar instintivamente el volumen adecuado, dejando que la música marque el ritmo.
En las noches de jazz, el ambiente se vuelve más íntimo. A veces, un dúo se instala en un rincón y el espacio, que ya de por sí es acogedor, se vuelve aún más íntimo. La interacción entre las actuaciones en directo y la reproducción de vinilos hace que la noche fluya con naturalidad: una interrupción en la música no es más que una pausa para dar la vuelta al disco.
No sales de Analogue con un zumbido en los oídos. Sales con una sensación de calidez en el pecho: en parte por la bebida, en parte por la música y en parte por la sensación de que acabas de pasar unas horas en un lugar que valora tanto el arte de escuchar como el arte de hacerte sentir bienvenido.
Rafi Mercer escribe sobre los espacios en los que la música es importante. Para leer más artículos de «Tracks & Tales», suscríbete o haz clic aquí.
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